miércoles, 26 de enero de 2011

Enrique Peña Nieto-Manlio Fabio Beltrones, el PRI-DF, 2012

Carisma. Don de Dios, la palabra de sabiduría, de conocimiento. Talento. Dotes intelectuales: ingenio, capacidad, prudencia. Habilidad. Capacidad, inteligencia y disposición para una cosa; cada una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza y que se vale de toda su experiencia y maestría para negociar y conseguir una cosa. Conocimiento. Acción y efecto de conocer o conocerse; entendimiento claro y despejado. Identidad. Determinación de la personalidad individual. Personalidad. Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra. Estas características distinguen a unas personas y son las cualidades que motivan la atención y la admiración de otras, gracias a una magnética personalidad y conocimiento.
 En política la imagen de un candidato en una campaña electoral es importante, ya que en ella va implícito el 80 por ciento de lo que observa el electorado. La personalidad, la oratoria, la persuasión y la aptitud para un cargo, son más que la propuesta (lamentablemente), los recursos clásicos de la influencia electoral.
En 1997-2000. El PRD con Cuauhtémoc Cárdenas  y Rosario Robles, en la jefatura de Gobierno en el Distrito Federal, el cual marcado a un mercado electoral favorable, alcanzó por segunda ocasión, una mayoría perredista en Diputados Federales, Locales y Jefaturas Delegaciones, así como la Jefatura de Gobierno.
En la elección presidencial del año 2000 en México, el señor Vicente Fox Quezada, llegó rompiendo paradigmas de lo que era un candidato, lo que le permitió al él y al PAN crear una bola expansiva que los llevó a crecer en posiciones legislativas y de administración pública en el Distrito Federal.
Fox, venía de ser gobernador de Guanajuato y Cárdenas de ser el primer Jefe de Gobierno. La habilidad de uno y de otro, lograron lo que todo Partido Político requiere para convencer y ganar, es decir debe contar con candidatos carismáticos, para que el electorado vote por ellos y permita a los partidos posesionarse en la contienda electoral y sobre todo con la ciudadanía.
En la elección presidencial del año 2006, el PRD con Manuel Andrés López Obrador, como segundo Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien contando con un carisma y retorica popular, logra persuadir a un electorado (dudoso de quien sería ya no el mejor candidato, sino a quien necesitaban para resolver las “crisis recurrentes”, en la economía, en lo social y naturalmente en lo político, posesiono y asentó más en la Capital de la República a su partido contando para ello con la tercera mayoría legislativa y administrativa.
 Para el 2012, el PRI tiene ya a quien lo represente como su candidato presidencial, quien cuenta con esa característica disuasiva y carismática que seguramente influirá en un electorado cada vez más informado, con propuestas serias y viables y que cuenta con la firmeza y garantía de que sus planteamientos estarán sustentados y se realicen.
 El desencanto electoral por los Partidos Políticos es evidente y la percepción ciudadana así lo registra.
 El PRI con el resultado que ha estado obteniendo y con la garantía de refrendar en los Estados donde gobierna y en vías de recuperar otras entidades, le ofrecerán posesionarse mejor en el ámbito nacional. Pero no se debe olvidar que el PRI en las elecciones de 2000 y 2006, con mayoría de gubernaturas, municipios y congresos locales, perdió la presidencia de la República.
Por ello el candidato que sea por el PRI deberá contar con ello y coadyuvar enormemente para incrementar la confianza y participación ciudadana en el Distrito Federal, y con ello crear la ola de certidumbre de los capitalinos, y lograr lo que el partido no ha podido ganar desde 1997. Aunado a un gran candidato o candidata capaz de contar con las estrategias, los apoyos y la simpatía de los citadinos.
Los candidatos que actualmente cuentan con esas características que pueden llevar al PRI a recuperar la presidencia de la República tienen nombre y rostro: Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones Rivera. Que además cuentan entre sus colaboradores a profesionales de la política y a excelentes e inteligentes  operadores.
La percepción de analistas, líderes de opinión, políticos de izquierda y derecha, medios de comunicación, y ciudadanos consideran las grandes oportunidades que tiene el PRI en el Distrito Federal de ganar importantes posiciones electorales y de administración.
El PRI en el Distrito Federal, actualmente no cuenta con la capacidad de operación y de credibilidad por sí mismo, para estar sobre encima del carisma o no de ciertos candidatos, y ello lo puede perjudicar enormemente. Necesita una estructuración a fondo que le permita ya prepararse, no al 2012, sino en el 2011, recordando que el proceso federal electoral inicia la primera semana de octubre.
Aristóteles decía: las relaciones están basadas en tres fundamentos: logos, pathos y ethos= competencia, carisma, carácter.
El electorado vota por el candidato con soluciones, con candidatos que les agradan y en los que confían.

 

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