miércoles, 6 de abril de 2011

Libro: El Compromiso del Guerrero (Prólogo)

Prólogo: Sergio M. Romero Ramírez
Oscar Méndez Orihuela autor del texto El Compromiso del Guerrero, es un político a quien reconozco orgulloso de su vocación y al servicio de las mejores causas sociales, cuyas inquietudes, capacidad y su vocación por el servicio público, lo han llevado a superar por sí mismo o para proyectos ajenos de diversa índole, los cauces más intricados para lograr acceder exitosamente a metas de gran responsabilidad ciudadana, que le han merecido el reconocimiento de sus paisanos, de sus mentores y de amistades y de militantes de partidos políticos y, de servidores de la administración pública de varias generaciones.

Por su reconocida lealtad y talento, nos deleita a los neófitos o a los estudiosos de la naturaleza humana y del poder público, con este nuevo libro del autor, en el que se destacan con una prosa que llega a lo sublime, las virtudes que encontró en un personaje simbólico, pienso yo, un verdadero guerrero de paz, que se puede dudar que exista para los escépticos, al que describe efusivamente sin precisar su novelesca existencia.


Ejemplo de las mejores cualidades a las que puede ambicionar, ya no digamos un político, un servidor público, sino cualquier ser humano, evocadas en una crónica ágil llena de atributos del personaje en cuestión, en medio de un enfoque con una temática por demás complicada en la trayectoria de la conducta humana y de las responsabilidades de la celebridad, no siempre con los mejores valores que se atribuyen a nuestros dirigentes públicos o privados. Pero obvio existen excepciones.

Con esta valiosa e interesante obra, el autor lleva a los lectores a leer página tras página, sin perder el interés en identificar a la celebridad y la lectura se va como el agua, esperando en cada momento identificar al personaje de rigor. Pero va a la par con el avance de la lectura descubrir en el ejercicio del poder hay alegría, sacrificio, satisfacciones y que hay reglas claras para una conducta excepcional de nuestras elites públicas o privadas.

En el Compromiso del Guerrero Méndez Orihuela nos recuerda fehacientemente, aquella fidelidad incapaz de engañar de obligación pactada y de afecto, de conciencia o no, cuyo cumplimiento honra la naturaleza humana en todas las etapas de la vida profesional o doméstica, aquella que en la propia frase de la obra “…resume en un acuerdo de lealtad absoluta para las creencias y compromisos a los cuales toda la vida se debe comprometer…”.


Hace una saludable apología del servidor público, del más cercano en la confianza y en el afecto, del Secretario personal, que se ocupa entre otras funciones, de aquellas que en el camino de la discreción permanecen casi siempre sino en las sombras, si en la prudencia de la participación para operar decisiones de la más alta confianza y estima, de quienes precisamente requieren de facilidades confidenciales, para cumplir encargos al más alto nivel político y administrativo del país.


En suma un buen texto agraciadamente ordenado y rico en calificaciones difíciles de alcanzar, sin El Compromiso del Guerrero















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