jueves, 20 de diciembre de 2012

QUE LA LUZ, ENCIENDA EL ÁNIMO Y VIVA EL ENTUSIASMO PARA CONTAGIARLO.


 

“¡Para que vivir!”, y ver como se atropella la humanidad para ganar el pan cotidiano, cargada de pesares terrenos; cómo va sufriendo cincuenta, sesenta, setenta años en la galera de la vida, y después…¡Después? Muere…Entonces ¿Por qué ha vivido?...

“Grabad este epitafio en la losa de su tumba: aquí descansa la que se fue del mundo sin saber siquiera por qué habría venido”.

¿Por qué hay sol? Para que alumbre y caliente ¡Por qué hay lluvia? Para que fecunde la tierra. ¿Por qué hay bosque? Para que renueve el aire. Todo tiene una finalidad en este mundo.

¿Por qué existe el hombre? ¿El habría de ser el único que careciese de finalidad? ¿Cuál es su objetivo? ¿Para qué fin ha sido creado el hombre? ¿Para qué fin?

Por eso, si hay que luchar, al menos, mediante este combate se logrará un tesoro inapreciable.

Busquemos la luz, encendamos el ánimo y vivir el entusiasmo para contagiarlo.

Deseo, de lo que tú des, recibas las bendiciones y de cuanto hagas, recogerás las mieses de lo que hayas sembrado. Mons. Toth.

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