martes, 11 de junio de 2013

LA ARMONIA CONTRA EL MAL HUMOR



Hay que ser dueño del humor no sólo en el trabajo, sino en las relaciones sociales y en el modo de proceder. Aunque estés de mal humor, no has de hacerlo sentir a los que te rodean, y no se lo demuestres con enfados, con una cara mustia, con tu descontento. ¡Cuántas veces hubieron de ruborizarte  las personas de palabras ofensivas y acciones precipitadas, que cometieron sin premeditación, bajo la influencia de su mal humor! ¡Cuántas veces se nos escapan frases no pensadas, de los que sólo más tarde vemos cuán ofensivas eran para otros! “Yo no lo quería” No pensaba en las consecuencias que se producen al actuar de esa manera. Sí, sí, pero el pensar llego tarde.
La verdadera grandeza espiritual de la humanidad se muestra en las pruebas, en el peligro, en la desgracia. No hay que desconfiar en medio de la desgracia, plantarse con la frente erguida como un roble, como una roca y con un alma grande. Lo mismo sucede en la lucha contra el mal humor.
En las oscuras profundidades del gran océano, donde escasamente baja un rayo de sol, donde la naturaleza pierde el calor, donde la temperatura está continuamente bajo cero, donde el aire contenido en el líquido elemento es de poca densidad, donde el peso de la enorme cantidad de agua llega a ser abrumador, en el ambiente lóbrego de este desolado cementerio, ¡es curioso encontrar hermosos peces luminosos! De la energía radiante del sol, de la fuente de la luz, nada puede llegar a estos abismos, donde perpetua noche aterradora lo envuelve todo y no obstante, ved ahí que la sabiduría de Dios creador proveyó magníficamente hasta este lugar oscuro; hay peces que con su propio cuerpo van haciendo de velón. En los costados de algunos hay glándulas que brillan como perlas; hay otros que sobre su cabeza tienen una especie de lente que junta la luz de las glándulas y a manera de reflector potente, la despide después multiplicando en el seno de las tinieblas hasta el abismo más obscuro del océano vibra una vida inundada de luz y de destellos.
Si tienes armonía en tu alma, nunca has de estar de mal humor, sombrío, desalentado. Procura tener un humor jovial, expansivo, capaz de entrar en conversación con Dios, con tu naturaleza y vence de esta suerte tu mal humor. Mons. Tóth.

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