sábado, 6 de julio de 2013

LA HERENCIA FILIAL

Todo individuo lleva en sí la materia de herencia de sus antepasados; y la juventud debe hacer cuestión de honor y de conciencia “introducir a su vez una corriente sana en el río sano de su herencia”

Como es obvio, para que el hombre miré más allá de los efímeros deseos sensuales, sentimentales y egoístas, para que busque y promueva la fortaleza, entereza e inteligencia a la generación futura con autodisciplina, se necesita una conciencia de responsabilidad no común,

En la sala de festín de Babilonia, allí donde Baltazar hizo escarnio de las cosas santas, apareció una espantosa mano que iba escribiendo. Esta misma mano también aún hoy día escribe la historia universal.

La distinta suerte, la fuerza a la debilidad, la salud o la miseria de las generaciones depende del modo como pasaron su juventud los padres.

Por la pasmosa fuga de la herencia el hombre va cargado de un terrible patrimonio; las faltas, las malas inclinaciones de los padres en su juventud dejan huella, salen y causan devastación aun en las tardías descendientes; y la herencia siniestra de una juventud pesada de una inmoralidad ha ahogado aún, a guisa de maldición sangrienta, a los nietos y  a los nietos de los nietos.


El que ha luchado con las tentaciones de la juventud sin sufrir derrota y lleva en la frente la gloria de una vida pura puede ir tranquilo al altar glorioso; ya ha reunido para sus hijos un patrimonio mayor que una fortuna. Mons. Tóth.

No hay comentarios:

Publicar un comentario