viernes, 6 de diciembre de 2013

EL OPERADOR POLÍTICO

El operador político no es que el diseña la acción que vaya a resolver, o a ocuparse, sino el que es enviado con la cautela y la confianza depositada en él para conocer la profundidad del hecho que se quiera ver, resolver o atender. Existe la confusión entre el que es enviado a “operar un programa”; es decir que son enlaces del que diseña la estrategia. Y el que verdaderamente a través de ciertas características, analiza, pondera, considera, actúa, decide, puentea entre la acción concertada y acordada y que la lleve a su fin. En él operan ciertas características que lo hacen ser el indicado:

·        Tiene una imagen conciliadora, eficaz y confiable.

·        Ejerce su conocimiento, habilidad e independencia, para enfrentar cualquier situación que vaya al ser enviado.

·        Aplica su experiencia estratégica, individualidad y decisión para obtener mejor resultado.

·        Conoce a fondo la situación, antes de resolverla. Se aboca a toda información disponible, para estar en condiciones de negociar, ceder y avanzar.

·        Asesora en lo que sabe, para abrir los caminos del dialogo y la concertación.

·        Marca los tiempos, agenda y ejecuta con niveles de aceptación.

·        Confía ser aceptable, leal, reservado, con buen ánimo, sociable con quién trata y muy seguro de sí mismo.

·        Aprendió a escuchar y ser escuchado.

·        Define con carácter y prudencia sus acciones.

·        Es altamente responsable de su actuación.

·        Trata con respeto para ser respetado.

·        Basa su actuación con argumentos sólidos y cuenta con información privilegiada para llevarla al terreno de los acuerdos y el consenso.

e   El operador político se hace en la manera en que se ocupen de habilitarlo y no de manipularlo.



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