jueves, 16 de enero de 2014

LA POESÍA COMO DON

El Talento y el Don que Dios otorga a la humanidad, lo hace sin distinción de raza, sexo, credo o condición social. Honor a quién lo merece y que mejor que una mujer para portarlo. En una de sus principales obras de Sor Juana Inés de la Cruz, enorgullece ese talento y don y hereda en ello su condición universal.


Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de los mismo que culpáis; si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿Por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad la que hizo la diligencia. Parecer quiere el denuedo de nuestro parecer loco, al niño que pone el coco y luego le tiene miedo. Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas, ¿Cuál mayor culpa ha tenido, en una pasión errada: la que cae de rogada, o la que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar? Pues ¿Para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Quererlas cual las hacéis o hacerlas cual las buscáis. Dejar de solicitar y después, con más razón, acusáis la afición de la que os fuere a rogar. Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues, en promesa e instancia, juntáis diablo, carne y mundo. Queréis presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, thais y en la posición, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro? Con el favor y el desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal; burlándoos, si os quieren bien. Opinión, ninguna gana; pues la que más se recata; no os admite, es ingrata, y si os admite, es liviana. Siempre tan necios andáis que, con desigualdad nivel a una culpáis por cruel a otra por fácil culpáis. ¿Pues cómo ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es la grata, ofende, y la que es fácil, enfada? Más entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien hará la que no os quiere y quejaos en hora buena.

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