jueves, 23 de enero de 2014

SOLO EL QUE NO CAMINA NO SE TROPIEZA


Andar despacio o rápido, es seguir siendo activo. Salir del confort de la comodidad nos conduce a apaciguar nuestros propios intereses por destacar, por hacer algo más que nos reditué mayores satisfacciones. Si lo que se logró siendo activos y despertó la ambición por alcanzarlo. No hacerlo después que obtuvimos lo que deseamos, es que ya no querer tropezarnos. Si tan solo camináramos más y más y más, entonces evitaremos caer en el desasosiego.

Caminar es inyectar ánimo a nuestra mente y fortaleza a nuestro cuerpo. Caminar significa avanzar, llegar a otra meta. Es haber experimentado las caídas que sentimos y sufrimos. Dejarlo de hacer, es dejar para siempre lo que vivimos.

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