martes, 27 de octubre de 2015

CIVISMO

Según el diccionario de la Lengua Española, es la calidad de buen ciudadano. Es el celo por los intereses de la patria. Es el conjunto de conocimientos, cultura y formas de vida de un pueblo. Es la calidad de cortés o educado.

Desafortunadamente se ha perdido parte de tan importante tratamiento en la conducta humana. Tanto en sociedades avanzadas cuanto más en las menos. Al adolecer de esta norma del comportamiento, de la atención, de la calidad de la cortesía, de la procuración para ser cada vez mejor ciudadano.

¿Pero qué es lo que se tiene que hacer para reconstruir nuevamente el civismo? Considerando la aplicación del mismo en el quehacer cotidiano, se tendrá que conocer las normas que lo acompañan y de estas definirlas como: la guía que sirva para realizar del mejor modo posible las reglas para hacer bien o mejorar cualquier obra.

Las reglas sociales: aplicar las de urbanidad y de etiqueta, las que dirigen la conducta humana, y sus costumbres y que deberán ser obligatorias, ya que sin ellas la humanidad no conseguiría ni la paz, ni el orden en la sociedad, ni su propia felicidad presente.

Las reglas éticas (morales y jurídicas).- las morales que indican las acciones buenas o malas para hacerlas o evitarlas. Las jurídicas las que regulen la conducta humana, sus relaciones con los demás para conseguir el orden y la armonía en la sociedad. Ambas reglas que aunadas al orden moral (verdades y principios) deben aplicarse en las relaciones sociales y no transgredirlas para no faltar a la justicia. El derecho sanciona  a los trasgresores ya que vela por la seguridad de los individuos y del orden en la sociedad.

El civismo debe ser obligatorio, pues lo que no se obliga se omite. Y debe aplicarse con obligación moral, y legal, pues si no se obliga en conciencia el individuo se forzaría a observarlas tan sólo por la sanción.

El civismo debe ser obedecido tanto en las normas morales como en las jurídicas, ya que desobedeciendo éstas, se desobedece no solo a la autoridad que las confiere, sino al mismo Dios quien tiene toda autoridad.


La ausencia de civismo en la formación del sujeto conlleva que no tenga dirección, que se ocupe del desorden, de la apatía, de la insolencia, de la anarquía, que desconozca todo orden, tolerancia, prudencia, derecho y justicia. La aplicación del civismo debe ser permanente, activo, personal y colectivo. Sin el entonces lo que observamos en todo habitante y ciudadano que no lo aplica, ya por indolencia, ya por desconocimiento, ya por rebeldía, es ir en contra de toda urbanidad y en contra de toda sociedad organizada, civilizada y en todo Estado de Derecho. 

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