martes, 15 de diciembre de 2015

HIER RUHT EIN MENSECH, DER NICHT WUSSTE, MOZU ER LEBTE

No esperemos hacer la confesión de nuestras faltas ante otro hombre para sentirnos aliviados internamente

Recoger las mieses correspondientes de lo que hagamos y los resultados que obtengamos.

Debemos quitar las piedras, extirpar las raíces de las malas hierbas y espinas mentales y, después sembrar la tierra de nuestras buenas acciones.

Debemos actuar con sinceridad y conocimiento propio. Hagamos mejor un recogimiento, un autoexamen de nuestras faltas. 

Descubrir los tropiezos más leves de la vida, confesarlos y arrepentirnos de ellos.

El vate de Delfos vivía en la creencia de que el conocimiento propio ya es el resultado de la autoeducación. 

Qué en nuestro epitafio no se escriba:

“Aquí descansa un hombre que no supo por qué vivió”
Mons. Toth 

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