lunes, 14 de noviembre de 2016

EL ´18


México requiere de un presidente con prospectiva. El mundo evoluciona en las decisiones más extrañas de los electores que participan y dejan de hacerlo en sus países. Las últimas elecciones en el Reino Unido, en Estados Unidos, en Nicaragua, en Colombia, etc., dan muestra de ello.

A menos de un año de iniciarse formalmente el proceso federal electoral 2017-2018, en México, se  vislumbran en algunos partidos quienes pueden abanderarlos en los comicios de 2018.

Hoy la realidad de convierte en incertidumbre, ¿Quién debe ser el presidente de los Estados Unidos Mexicanos?, ¿qué perfil debe tener?

Los electores mexicanos, no pueden volver a fallar. Se debe elegir a un digno representante nacional (no faccioso, no partidista), sino al que verdaderamente defienda al soberano, aquí y allá. Aquel que tenga carisma y autoridad. Prospección de México y del Mundo. Dinamismo y tacto en los asuntos oficiales y lo no oficiales. Determinación y excelencia en la toma de las decisiones, más apremiantes. Debe considerarse inteligente y sagaz, con personalidad propia y espontaneidad.  Conocimiento de la real política, de la economía y de la diplomacia. Naturalidad, habilidad y visión. Debe apoyarse en su oficio político, oído y fino olfato, financiero, social, cultural y estratégico. Debe tener un claro dominio de los idiomas más destacados. Analista destacado de todo tipo de situaciones y de crisis. Y un manejo excelente de las relaciones públicas tanto en el ámbito nacional como internacional.

Si leyéramos los libros de quienes han escrito sobre los presidentes y la presidencia mexicana, encontraremos como ciudadanos y electores la respuesta del perfil de queremos para el próximo presidente de la república.


Las decisiones más extrañas están ya ocurriendo y la falta de participación se está incrementando. En las elecciones de cualquier tipo en el mundo no sobrepasan del 50 por ciento. 

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