sábado, 14 de julio de 2012

MI IMAGINACIÓN Y YO


Cree que has logrado una cosa y la lograras. Jesús

v Yo puedo usar mi imaginación para arrastrarme a mí mismo hacia abajo o para elevarme a las alturas. Si mi imaginación la dirijo por el temor, ansiedad, resentimiento, con toda seguridad, me impediré a mí mismo el tener esas cosas que quiero y que en verdad me pertenecen.

v Yo lograré mi satisfacción en la fantasía, encontraré mi placer en el sueño; nadie me podrá arrebatarme mis sueños.

v Si hago un plan, una imagen y me adhiero a ello persistentemente y activo como si fuera realidad, lo convertiré en una grata experiencia.

v No debo dejar de usar mi imaginación y no fracasare para usarla constructivamente.

v Pondré mi imaginación a trabajar, hare mentalmente un plan, le daré volumen y forma.

v “El amor es la realización de la ley”, la ley de la fe que gobierna nuestra imaginación y nuestros asuntos. Puedo cambiar la fe, cambiando los intereses, las actitudes, y procurando estar sinceramente interesado en otras gentes deseando el bien para ellas y para la vida; llegando a interesarnos en la alegría, en el desenvolvimiento y en expresión de la vida misma. San Pablo.

v Para ser eficiente en el uso de mi mente, es necesario remover mis viejos estados de odio, crítica, resentimiento; todo pensamiento, creencia, idea o sentimiento negativo que influyan en el uso de mi mente de modo erróneo.


v Yo tengo el derecho a todo lo que quiero y necesito, si opero legalmente. El conocimiento más valioso que poseo es el de saber cómo usar mi mente creadora, o la ley de la vida a fin de que lo que quiero y necesito me sea concedido.


v Tengo que olvidar lo cual significa limpiar mi mente, liberarla de todas los fracasos pasados, de todo sentimiento de culpa y pérdida. Después tengo que perdonar y perdonarme. Creeré que la vida me ha dado lo que necesito y que es mío ahora.


NADIE PUEDE IR HACIA ADELANTE SI ESTÁ ATADO AL PASADO. NADIE PUEDE PENSAR RECTA Y EFICIENTEMENTE SI SU MENTE ESTÁ ENREDADA CON PENSAMIENTOS DE ODIO O MEMORIAS DE DAÑOS Y ERRORES; DE AQUÍ LA NECESIDAD DE OLVIDAR, A FIN DE QUE PUEDA AMARME A MÍ MISMO, A MI PRÓJIMO Y A DIOS.

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