sábado, 8 de febrero de 2014

AUDACIA Y VANGUARDIA


La audacia como el arrojo, el coraje, la valentía y el valor de todas las cosas que emprendamos para lograr las metas y los proyectos.

La vanguardia, como la evolución que determina nuestro quehacer en algo positivo y que nos enorgullezca.

Confucio determinaba que es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones. En cuanto conozcamos la esencia de lo que queremos, habremos alcanzado el estado de satisfacción que nos habíamos propuesto.

Debemos reconocer en nosotros mismos los defectos antes de hacerlo con los demás. Ya que la máxima confuciana “los hombres reconocen raras veces los defectos de aquellos a quienes aman, y no acostumbran tampoco a valorar las virtudes de aquellos a quienes odian.

Lo que desapruebes en los demás, no trates de imponerlo contigo mismo. Lo que desapruebes de quienes te han presidido no lo practiques con los que te siguen, y lo que desapruebes de quienes te siguen no lo hagas a los que están delante de ti.

Tener la audacia y la vanguardia en todo lo que pensemos y actuamos, deberá ser la armadura, el escudo y la espada, para emprender nuestra propia conquista.

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