martes, 19 de julio de 2011

LA MÚSICA COMO ALIADA DEL ESTUDIO

Todos los humanos lo primero que desarrollamos es el oído; el latido del corazón de mamá es el primer sonido vivificante de la vida del ser.

El uso cotidiano de un sonido agradable estimula a los neurotransmisores endógenos del cerebro. Provoca las reacciones químicas que mejoren, aceleren o favorezcan el aprendizaje.

La música según su tipo puede mejorar o inhibir la concentración en el estudio, modificando las habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores.

La música ejerce un influjo irresistible para el cerebro. Estimula las habilidades del pensamiento.

Cuando una persona escucha música, ésta puede elevar su estado de ánimo o deprimirlo. La música puede generar neurotransmisores que entusiasman. Las endorfinas están ligadas a música vibracional, tales como los tambores, las percusiones y los sonidos violentos y continuos de ritmo constante. Las danzas de los pueblos arcaicos, basadas en percusiones, generan entusiasmo a nuestro cerebro, a nivel de sinapsis de cuarto orden. Lo mismo ocurre en una discoteca, en donde se brinca y de danza para divertirse. La música genera ritmo, el cerebro genera neurotransmisores estimulantes de la efervescencia. Los neurotransmisores son las endorfinas, pero también genera la dopamina, la acetilicolina y la oxitocina.

Las personas recuerdan con mucha precisión y claridad lo que gozaron y disfrutaron porque las endorfinas, que tienen la habilidad de abrir la memoria emocional, determinan recuerdos fuertes. Cuanta más emoción, mejor recuerdo; cuanta más emoción, mejor se aprende.

La música es capaz de provocar cambios en el metabolismo, en la biosíntesis de procesos enzimáticos, en la actividad eléctrica del cerebro, y por ende puede generar transmisores endógenos que a su vez controlan estados de ánimo, conducta, inteligencia, memoria y creatividad.

La música lenta y suave estimula en el cerebro la producción de dopamina, acetilicolina, noradrenalina, endorfinas, psicodélica endógena y oxitocina.

Si la música tiene ritmo rápido y el sonido es muy fuerte-más de 90 decibeles-, se produce adrenalina, hormona oxitocina en mayor cantidad; la noradrenalina se transforma en epinefrina, aumenta la endorfina y se inhibe la acetilicolina y la seronina; se pierde la concentración y disminuye notablemente el aprendizaje. Así…

Música barroca: Vivaldi, para superaprendizaje.

                          Mozart, Sinfonía 40, para vitalizar el cerebro.

                         Música de Mozart para aprendizaje activo.

Música Barroca

Vivaldi:
  • Largo del Concierto en do mayor para mandolina y clavicordio.
  • Largo del Concierto en re mayor para guitarra y cuerdas.
  • Largo del Concierto en do mayor para mandolina y clavicordio.
Telemann

  • Largo de la Doble fantasía en sol mayor para clavicordio.
Bach

  • Largo del Concierto para clavicordio en fa menor Opus 1056.
  • Aire para la cuerda del sol.
Corelli

  • Largo de Concierto número 10 en fa mayor.
Albinnioni

  • Adagio en sol para cuerdas.
Caudioso

  • Largo del Concierto para mandolina y cuerdas.
Pachelbel

  • Canon en re.
Música para el aprendizaje activo

Mozart

  • Sinfonía Praga
  • Sinfonía Haffner
  • Concierto para violín y orquesta número 5 en la mayor.
  • Concierto para violín y orquesta número 4 en re mayor.
  • Concierto para piano y orquesta número 18 en sí sostenido mayor.
  • Concierto para piano y orquesta número 23 en la mayor.
  • Conciertos para violín 1, 2,3,4 y 5
  • Sinfonías 29, 32, 39 y 40
  • Sinfonía concertante.
  • Contradanzas y todos los cuartetos para cuerdas.
Beethoven

  • Concierto para violín y orquesta en re mayor, Opus 61.
  • Concierto para piano y orquesta número 1 en sí sostenido
Brahms

  • Concierto para violín y orquesta número 1 en sol menor, Opus 26.
Tchaikovski

  • Concierto para piano y orquesta número 1.
Chopin

  • Todos los valses.
Haydn

  • Sinfonía 67 en la menor.
  • Sinfonía 68 en do mayor.
Música dopamínica: la rítmica popular

Música acetilcolínica: la barroca.

Música psicodélica endógena: la Sinfonía No. 40 de Mozart.

Música endorfínica: la Marsellesa o el Himno Nacional Mexicano.





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